Ajo Morado de las Pedroñeras
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Al igual que la Cebolla, el Ajo es originario de Asia Central, y ya desde la antiguedad, son conocidos sus efectos beneficiosos para la salud. 

Las propiedades curativas del ajo morado son tan antiguas que su conocimiento se remonta a 4.000 a de C, cuando este producto llegó al próximo oriente. Culturas como las babilonias o los antiguos egipcios utilizaban abundantemente el bulbo para curar diversas dolencias como: lepra, infecciones respiratorias, fiebre, reuma, asma, cefaleas, tuberculosis, enfermedades del corazón e incluso es eficaz contra el cáncer ya que se ha demostrado que su consumo regular hace disminuir la incidencia de este tumor en el estómago y pulmón y así hasta completar una larga lista de enfermedades. En el antiguo Egipto, era utilizado igualmente para la prevención de numerosas dolencias.

A lo largo de los siglos el Ajo se ha utilizado no sólo como "curalotodo" y preventivo. También se le han asignado otras propiedades, como por ejemplo afrodisíacas. Ya en la antigua Grecia era recomendado mejorar el comportamiento sexual. 

En la Edad Media se utilizaba no sólo como alimento, sino también como amuleto para evitar el desarrollo de todo tipo de pestes y epidemias, demuestra que, de algún modo, ya se intuía su capacidad de lucha contra los gérmenes.  Y para ahuyentar a los malos espíritus y proteger los hogares contra agoreros y otras especies de mal agüero.

Hace apenas un siglo, los ajos eran utilizado en la sanación de heridas, aplicando sobre la herida unas gotas del líquido resultante de machacar un diente de ajo. Sencillo de entender teniendo en cuenta que el ajo representa un gran almacén de vitaminas A, B y C, colaborando de forma decisiva en el buen estado de la piel, y proporcionando una mejor defensa frente a las infecciones y un mayor equilibrio para el estado de los nervios.

En la actualidad, asociado como uno de los ingredientes principales a la llamada Dieta Mediterránea, están plenamente demostradas sus cualidades profilácticas y curativas.
  
Cualidades del ajo

El Ajo es una de las pocas plantas que está presente como uso medicinal en la mayoría de los grandes sistemas curativos del mundo. Sus propiedades medicinales son debidas a un aceite etéreo afrutado que contiene como elemento más activo  una sustancia con propiedades muy parecidas a la penicilina que se llama alicina, y a la que se debe su poder bactericida. 

Los aceites etéreos presentes en el ajo al ser muy volátiles se disuelven con gran facilidad en los líquidos orgánicos. Transportados por la sangre, impregnan todos los órganos y tejidos del organismo, actuando en cualquier punto del cuerpo, aunque con mayor intensidad en aquellos órganos por los que serán eliminados: piel, riñones y pulmones.

Desde muy antiguo el ajo ha sido utilizado para tratar problemas de la piel y concretamente arrugas que se encuentren pegadas directamente a la piel, sin un tronco o pie que las estreche en la parte inferior. Muchas de estas arrugas se encuentran relacionadas con virus y el ajo colabora en su desaparición. El procedimiento a utilizar es simple: se corta un diente de ajo por la mitad y, con la parte central, el corazón, frotar un par de minutos sobre la arruga. Repetir esta operación dos veces al día hasta que desaparezca la lesión.

El Ajo también es beneficioso para tratar los callos y durezas, e incluso para favorecer la actividad de la memoria. En el caso de las durezas lo aconsejable es utilizar emplastos: machacar en un mortero 4 dientes de ajo, añadir un poco de aceite de oliva y dejar reposar la mezcla durante 10 minutos. Verter la mezcla sobre una gasa o compresa y aplicar manteniéndola 24 horas. Pasado este tiempo levantar la venda y, una vez reblandecida la lesión, eliminarla con la ayuda de una lima de piel, piedra pomez, etc.

En el caso de la memoria se ha comprobado que el ajo contiene una serie de sustancias que ayudan a formar los neurotransmisores o “mensajeros” que van de una neurona a otra en el cerebro, facilitando su trabajo, con lo cual se favorece en último extremo la capacidad de memoria, aprendizaje, inteligencia, etc., aunque sea de una forma leve.

El Ajo tiene un efecto estimulante de las secreciones glandulares, principalmente de la mucosa gastrointestinal, pues además de provocar un aumento en las secreciones de las glándulas intestinales, incrementa también la secreción biliar, todo esto aparejado a un estímulo del apetito.

En líneas generales numerosos estudios científicos revelan que el ajo puede, a distintos niveles orgánicos, producir los siguientes efectos beneficiosos: 
  

  • Reducir la presión arterial y mejorar la circulación de la sangre.

  • Actuar como un poderoso antibiótico sin los indeseables prejuicios que traen consigo los antibióticos de síntesis (destrucción de la flora intestinal, anorexia, náuseas, vómitos.etc...).

  • El ajo actúa como un poderoso antireumático. Produce calor y sequedad, por lo que está indicado en todas las dolencias donde exista frío y humedad como los catarros, reumatismos ,etc.

  • Mejorar el funcionamiento renal por sus propiedades diuréticas.
     Estimula la producción de enzimas que ayudan a prevenir el cáncer de estómago, de colon y de próstata.
  • Componentes químicos de este producto no sólo permiten bajar el colesterol y frenar las infecciones, sino también combatir los tumores malignos.

  • Ayuda a reducir el azúcar que sobra en la sangre, con lo cual las personas diabéticas necesitan utilizar menores cantidades de fármacos hipoglucemiantes e incluso de insulina.

  • Incluso, también se asocian al ajo efectos beneficiosos contra la impotencia. Hay que recordar que muchos casos de impotencia se deben a una mala circulación de la sangre que dificulta su llegada al pene y en consecuencia la erección.

Y, por supuesto, el ajo no solamente tiene cualidades medicinales, sino que además, al consumirlo nos aporta numerosos nutrientes, puesto que contiene calcio, fósforo, hierro, sodio, potasio, azufre, proteinas, carbohidratos, vitaminas A, B, C y Nicotinamida.

Algo a tener muy en cuenta a la hora de consumir ajo, es que la mayoría de sus propiedades están asociadas al hecho de consumirlo crudo, ya que si el ajo se cocina o cuece, pierde hasta el 90 por ciento de sus capacidades terapéuticas, puesto que sus componentes son altamente volátiles y se evaporan rápidamente.

Comer ajo ayuda a prevenir la aparición de cáncer. Los componentes químicos de este producto no sólo permiten bajar el colesterol y frenar las infecciones, sino también combatir los tumores malignos. Según el más reciente estudio, para ello hay que comer diariamente media cabeza de ajo crudo. Comer ajo diariamente se ha comprobado que disminuye un 30 por ciento el cáncer de colon, en un 50 por ciento el de estómago, y en otro 50 por ciento la proliferación de células cancerosas en la próstata.

Para aquellas personas con antecedentes de infarto de miocardio, angina de pecho, tensión arterial alta, concentraciones de colesterol en sangre elevadas, antecedentes de embolias y/o trombosis, o bien que quieran prevenir estas enfermedades, nada mejor que ingerir ajo crudo con regularidad. Es suficiente con tomar medio o un diente crudo al día (acompañando a otros alimentos como ensaladas, carne asada, verduras) durante 3 semanas, repitiendo este ciclo cada 3-4 meses al año.

El consumo habitual de un diente de ajo crudo cada dos días,  ayuda a reducir el azúcar que sobra en la sangre, con lo cual las personas diabéticas necesitan utilizar menores cantidades de fármacos específicos.

Una utilización de las propiedades del ajo, quizás de las más antiguas, es en la curación de heridas. Para proteger la zona lesionada basta con añadirle 1-2 gotas de ajo previamente triturado o machacado, aunque también puede utilizarse en forma de emplasto: se machaca un diente de ajo sobre una gasa o compresa y luego se aplica directamente sobre la herida, renovando el emplasto dos veces al día.

Y para la mejora de la actividad sexual, e incluso el tratamiento contra la impotencia, es aconsejable tomar durante 15 días seguidos un diente de ajo crudo al día, repitiendo este ciclo de 15 días cada 2-3 meses.

Algunas recetas preventivas y curativas, elaboradas a base de ajo:

Para las lombrices. Le aconsejamos que, en ayunas, machaque 3 dientes de ajo en un mortero y los mezcle con un par de cucharadas de leche. Seguidamente, tómelo poco a poco, siempre en ayunas. En un par de días se eliminarán los parásitos del intestino.

Para molestias de reuma. Machacar doce dientes de ajo fresco y mezclarlos con igual cantidad de manteca de cerdo o tocino. Guardar en un frasco y aplicar la mezcla dos veces al día sobre la zona afectada (ya sea con un pequeño masaje circular o a modo de cataplasma con una gasa).

Laringitis. Cortar en láminas dos dientes de ajo y echarlas en un plato pequeño con miel. Dejarlo reposar toda la noche. Al día siguiente tomar antes de cada comida una cucharada de miel disuelta en un vaso de agua caliente.
 

El ajo es una planta medicinal que todos deberíamos usar y conocer, si somos observadores hay muchas personas que han vivido muchos años y eran consumidores habituales de ajos.

Sus propiedades están basadas sobre todo en la gran cantidad de azufre que contiene, además tiene calcio, fósforo, hierro, sodio, potasio, vitaminas A, B, C y Nicotinamida.

Es un alimento que produce calor y sequedad, por lo tanto está indicado en todas las dolencias donde exista frío y humedad como los catarros, reumatismos ,etc.

Sistema cardiocirculatorio:

Es un excelente depurador de sustancias tóxicas y por eso debemos tomarlo siempre que nos hayamos intoxicado, por ejemplo con marisco o pescado.

Disminuye notablemente los niveles de grasas como el colesterol, los triglicéridos y el ácido úrico,hace la sangre más fluida, con lo cual previene la formación de trombos y coágulos, inhibe en la sangre el crecimiento y desarrollo de bacterias peligrosas como la de la meningitis, tifus, difteria, neumonías y las responsables de diferentes abcesos.

Actúa favoreciendo la disminución de glucosa en la sangre por lo que conviene a los diabéticos, regula la tensión arterial , sobre todo cuando está alta debido a que produce vasodilatación , disminuye el número de latidos cardiacos, de ahí que sea muy útil para prevenir y curar anginas e infartos, previene la arteriosclerosis con la formación de placas en las arterias.

Aparato digestivo:

Es un antibiótico potente, elimina las bacterias perjudiciales y respeta la flora bacteriana (bacterias intestinales buenas), elimina los gases intestinales y las putrefacciones, favorece las digestiones al ayudar a las segregaciones salivares y gásatricas.

Previene y cura la apendicitis, mata toda clase de parásitos intestinales, tipo larvas y lombrices, corta la diarrea y es laxante en el caso de estreñimiento, aumenta la secreción biliar y estimula su expulsión desde la vesícula al tubo digestivo.

Órganos sexuales:

Úsalo en el caso de tener impotencia o frigidez, aumenta además el apetito sexual.

En la mujer regula la regla, la favorece, y la hace más abundante. No usarlo si hay cualquier hemorragia o exceso de sangrado al menstruar.

Piel:

Cicatriza heridas que no cierran. Se fríen ajos en aceite de coco y se echa la herida, en los piojos y caspa untar la cabeza con ajo y miel.

Aplicado externamente quita las verrugas. Útil en el herpes y en los hongos externos e internos.

Sistema endócrino:

Aumenta el funcionamiento de la glándula tiroides, por lo cual está indicado en la obesidad y el hipotiroidismo.

Estimula la liberación a la sangre de la insulina por parte del páncreas por lo que ayuda en la diabetes a regular los niveles de glucosa.

Favorece la secreción de corticoides internos por las glándulas suprarrenales, de ahí la clave de todas sus propiedades, pues ya se sabe que la medicina utiliza los corticoides en procesos alérgicos, problemas pulmonares, reumatismos.

Sistema nervioso:

Se sabe que el ajo es un antidepresivo por excelencia, debido a que aumenta enormemente la vitalidad, y por consiguiente la calidad de vida. Mantiene la mente despejada y lúcida.

Queridos amigos espero que a partir de ahora utilicéis el ajo crudo a diario en vuestra alimentación, por ejemplo añadiéndolo a las ensaladas, untándolo en el pan tostado, o con la famosa receta catalana del allioli (ajoaceite), se machaca una cabeza de ajos con sal y se va añadiendo, dando vueltas con el mortero, aceite de oliva, debe quedar una salsa espesa.

Si queréis saber la dosis diaria recomendable sería un diente de ajo al día, pero en casos de dolencias graves, como reumatismo deben tomarse varios. Siempre tiene mucho más poder curativo en estado natural que en forma de cápsulas, una forma de tomarlo si sienta mal o se repite es cortándolo en trocitos echándolo con un poco de agua en un vaso y beberlo como si fuera una pastilla sin masticarlo.

  


Ahora bien, como todo lo bueno, también tiene algún aspecto negativo. Existen algunos inconvenientes que deben ser considerados para reducir su empleo en determinadas situaciones. El más importante es su efecto anticoagulante; que restringe su ingestión a aquellas personas que tienen problemas de coagulación de la sangre y tardan en dejar de sangrar cuando se producen una herida. Igualmente, no es recomendable utilizarlo, sobre todo crudo, días antes de una intervención quirúrgica, ya que se corre el riesgo de que las heridas producidas en el quirófano tarden más en cerrar.

Otro problema, el más conocido,  es su característico y desagradable olor. Su consumo favorece la formación de una serie de gases que acompañan al aire que expulsamos desde los pulmones. Los mismos compuestos químicos que se relacionan más directamente con efectos en la salud, como el dialil disúlfuro y la alicina,  son los responsables de su penetrante olor.  Sin embargo, para reducir su presencia basta con masticar unas hojas de perejil o media manzana, neutralizando la formación de estos gases. 

Así mismo, el ajo es un alimento de difícil digestión, razón por la cual las personas que sufren problemas gástricos (úlcera, gastritis) deben consumirlo en compañía de otros alimentos y particularmente al principio de la comida.
  

Aparato locomotor:

En la artrosis, osteoporosis, reumatismo, al favorecer la eliminación de residuos tóxicos de las articulaciones y aumentar la microcirculación con el consiguiente aumento de nutrientes y minerales al hueso y articulaciones.

Aparato respiratorio:

Desinfecta todo: garganta, faringe, bronquios, útil en resfriados, bronquitis, neumonías, expectorante y descongestionante, bueno en el asma, sirve para limpiar los efectos del tabaco a nivel pulmonar.

Sistema inmunitario o defensivo:

Fortifica la defensas frente a cualquier clase de infección (bacterias, virus, hongos, parásitos), como por ejemplo: En la peste de Tolouse en 1620 usaron el ajo cuatro ladrones para saquear las casas en las que estaban los que habían muerto por esa enfermedad, después confesaron su secreto.

También impide y previene cualquier clase de cáncer.

Aparato urinario:

Estimula la formación abundante de orina, con lo que ayuda a eliminar toxinas.

 









 
 
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