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El Ajo es una de las pocas plantas que está presente
como uso medicinal en la mayoría de los grandes sistemas
curativos del mundo. Sus propiedades medicinales son debidas a
un aceite etéreo afrutado que contiene como elemento más
activo una sustancia con propiedades muy parecidas a la
penicilina que se llama alicina, y a la que se debe su poder
bactericida.
Los aceites etéreos presentes en el
ajo al ser muy volátiles se disuelven con gran facilidad en
los líquidos orgánicos. Transportados por la sangre, impregnan
todos los órganos y tejidos del organismo, actuando en
cualquier punto del cuerpo, aunque con mayor intensidad en
aquellos órganos por los que serán eliminados: piel, riñones y
pulmones.
Desde
muy antiguo el ajo ha sido utilizado para tratar problemas de
la piel y concretamente arrugas que se encuentren pegadas
directamente a la piel, sin un tronco o pie que las estreche
en la parte inferior. Muchas de estas arrugas se encuentran
relacionadas con virus y el ajo colabora en su desaparición.
El procedimiento a utilizar es simple: se corta un diente de
ajo por la mitad y, con la parte central, el corazón, frotar
un par de minutos sobre la arruga. Repetir esta operación dos
veces al día hasta que desaparezca la lesión.
El Ajo
también es beneficioso para tratar los callos y durezas, e
incluso para favorecer la actividad de la memoria. En el caso
de las durezas lo aconsejable es utilizar emplastos: machacar
en un mortero 4 dientes de ajo, añadir un poco de aceite de
oliva y dejar reposar la mezcla durante 10 minutos. Verter la
mezcla sobre una gasa o compresa y aplicar manteniéndola 24
horas. Pasado este tiempo levantar la venda y, una vez
reblandecida la lesión, eliminarla con la ayuda de una lima de
piel, piedra pomez, etc.
En el caso de la memoria se ha
comprobado que el ajo contiene una serie de sustancias que
ayudan a formar los neurotransmisores o “mensajeros” que van
de una neurona a otra en el cerebro, facilitando su trabajo,
con lo cual se favorece en último extremo la capacidad de
memoria, aprendizaje, inteligencia, etc., aunque sea de una
forma leve.
El
Ajo tiene un efecto estimulante de las secreciones
glandulares, principalmente de la mucosa gastrointestinal,
pues además de provocar un aumento en las secreciones de las
glándulas intestinales, incrementa también la secreción
biliar, todo esto aparejado a un estímulo del
apetito.
En líneas generales numerosos estudios
científicos revelan que el ajo puede, a distintos niveles
orgánicos, producir los siguientes efectos
beneficiosos:
-
Reducir la presión arterial y mejorar la
circulación de la sangre.
-
Actuar como un poderoso antibiótico sin los
indeseables prejuicios que traen consigo los
antibióticos de síntesis (destrucción de la flora
intestinal, anorexia, náuseas, vómitos.etc...).
-
El ajo actúa como un poderoso antireumático.
Produce calor y sequedad, por lo que está indicado en
todas las dolencias donde exista frío y humedad como
los catarros, reumatismos ,etc.
- Mejorar el
funcionamiento renal por sus propiedades
diuréticas.
Estimula la producción de enzimas
que ayudan a prevenir el cáncer de estómago, de colon
y de próstata.
-
Componentes químicos de este producto no sólo
permiten bajar el colesterol y frenar las infecciones,
sino también combatir los tumores malignos.
-
Ayuda a reducir el azúcar que sobra en la
sangre, con lo cual las personas diabéticas necesitan
utilizar menores cantidades de fármacos
hipoglucemiantes e incluso de insulina.
-
Incluso, también se asocian al ajo efectos
beneficiosos contra la impotencia. Hay que recordar
que muchos casos de impotencia se deben a una mala
circulación de la sangre que dificulta su llegada al
pene y en consecuencia la erección.
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Y, por
supuesto, el ajo no solamente tiene cualidades medicinales,
sino que además, al consumirlo nos aporta numerosos
nutrientes, puesto que contiene calcio, fósforo, hierro,
sodio, potasio, azufre, proteinas, carbohidratos, vitaminas A,
B, C y
Nicotinamida.
Algo a tener muy en cuenta a la hora de
consumir ajo, es que la mayoría de sus propiedades están
asociadas al hecho de consumirlo crudo, ya que si el ajo se
cocina o cuece, pierde hasta el 90 por ciento de sus
capacidades terapéuticas, puesto que sus componentes son
altamente volátiles y se evaporan rápidamente.
Comer
ajo ayuda a prevenir la aparición de cáncer. Los componentes
químicos de este producto no sólo permiten bajar el colesterol
y frenar las infecciones, sino también combatir los tumores
malignos. Según el más reciente estudio, para ello hay que
comer diariamente media cabeza de ajo crudo. Comer ajo
diariamente se ha comprobado que disminuye un 30 por ciento el
cáncer de colon, en un 50 por ciento el de estómago, y en otro
50 por ciento la proliferación de células cancerosas en la
próstata.
Para
aquellas personas con antecedentes de infarto de miocardio,
angina de pecho, tensión arterial alta, concentraciones de
colesterol en sangre elevadas, antecedentes de embolias y/o
trombosis, o bien que quieran prevenir estas enfermedades,
nada mejor que ingerir ajo crudo con regularidad. Es
suficiente con tomar medio o un diente crudo al día
(acompañando a otros alimentos como ensaladas, carne asada,
verduras) durante 3 semanas, repitiendo este ciclo cada 3-4
meses al año.
El consumo habitual de un diente de ajo
crudo cada dos días, ayuda a reducir el azúcar que sobra
en la sangre, con lo cual las personas diabéticas necesitan
utilizar menores cantidades de fármacos
específicos.
Una utilización de las propiedades del ajo, quizás
de las más antiguas, es en la curación de heridas. Para
proteger la zona lesionada basta con añadirle 1-2 gotas de ajo
previamente triturado o machacado, aunque también puede
utilizarse en forma de emplasto: se machaca un diente de ajo
sobre una gasa o compresa y luego se aplica directamente sobre
la herida, renovando el emplasto dos veces al
día.
Y para
la mejora de la actividad sexual, e incluso el tratamiento
contra la impotencia, es aconsejable tomar durante 15 días
seguidos un diente de ajo crudo al día, repitiendo este ciclo
de 15 días cada 2-3 meses.
Algunas recetas preventivas
y curativas, elaboradas a base de ajo:
Para las
lombrices. Le aconsejamos que, en ayunas, machaque 3
dientes de ajo en un mortero y los mezcle con un par de
cucharadas de leche. Seguidamente, tómelo poco a poco, siempre
en ayunas. En un par de días se eliminarán los parásitos del
intestino.
Para molestias de reuma. Machacar
doce dientes de ajo fresco y mezclarlos con igual cantidad de
manteca de cerdo o tocino. Guardar en un frasco y aplicar la
mezcla dos veces al día sobre la zona afectada (ya sea con un
pequeño masaje circular o a modo de cataplasma con una
gasa).
Laringitis. Cortar en láminas dos dientes
de ajo y echarlas en un plato pequeño con miel. Dejarlo
reposar toda la noche. Al día siguiente tomar antes de cada
comida una cucharada de miel disuelta en un vaso de agua
caliente.
El ajo es una planta medicinal que todos
deberíamos usar y conocer, si somos observadores hay
muchas personas que han vivido muchos años y eran
consumidores habituales de ajos.
Sus propiedades están basadas sobre todo en la
gran cantidad de azufre que contiene, además tiene
calcio, fósforo, hierro, sodio, potasio, vitaminas A, B,
C y Nicotinamida.
Es un alimento que produce calor y sequedad, por
lo tanto está indicado en todas las dolencias donde
exista frío y humedad como los catarros, reumatismos
,etc.
Sistema cardiocirculatorio:
Es un excelente depurador de sustancias tóxicas y
por eso debemos tomarlo siempre que nos hayamos
intoxicado, por ejemplo con marisco o
pescado.
Disminuye notablemente los niveles de grasas como
el colesterol, los triglicéridos y el ácido úrico,hace
la sangre más fluida, con lo cual previene la formación
de trombos y coágulos, inhibe en la sangre el
crecimiento y desarrollo de bacterias peligrosas como la
de la meningitis, tifus, difteria, neumonías y las
responsables de diferentes abcesos.
Actúa favoreciendo la disminución de glucosa en
la sangre por lo que conviene a los diabéticos, regula
la tensión arterial , sobre todo cuando está alta debido
a que produce vasodilatación , disminuye el número de
latidos cardiacos, de ahí que sea muy útil para prevenir
y curar anginas e infartos, previene la arteriosclerosis
con la formación de placas en las arterias.
Aparato digestivo:
Es un antibiótico potente, elimina las bacterias
perjudiciales y respeta la flora bacteriana (bacterias
intestinales buenas), elimina los gases intestinales y
las putrefacciones, favorece las digestiones al ayudar a
las segregaciones salivares y gásatricas.
Previene y cura la apendicitis, mata toda clase
de parásitos intestinales, tipo larvas y lombrices,
corta la diarrea y es laxante en el caso de
estreñimiento, aumenta la secreción biliar y estimula su
expulsión desde la vesícula al tubo
digestivo.
Órganos sexuales:
Úsalo en el caso de tener impotencia o frigidez,
aumenta además el apetito sexual.
En la mujer regula la regla, la favorece, y la
hace más abundante. No usarlo si hay cualquier
hemorragia o exceso de sangrado al menstruar.
Piel:
Cicatriza heridas que no cierran. Se fríen ajos
en aceite de coco y se echa la herida, en los piojos y
caspa untar la cabeza con ajo y miel.
Aplicado externamente quita las verrugas. Útil en
el herpes y en los hongos externos e
internos.
Sistema endócrino:
Aumenta el funcionamiento de la glándula
tiroides, por lo cual está indicado en la obesidad y el
hipotiroidismo.
Estimula la liberación a la sangre de la insulina
por parte del páncreas por lo que ayuda en la diabetes a
regular los niveles de glucosa.
Favorece la secreción de corticoides internos por
las glándulas suprarrenales, de ahí la clave de todas
sus propiedades, pues ya se sabe que la medicina utiliza
los corticoides en procesos alérgicos, problemas
pulmonares, reumatismos.
Sistema nervioso:
Se sabe que el ajo es un antidepresivo por
excelencia, debido a que aumenta enormemente la
vitalidad, y por consiguiente la calidad de vida.
Mantiene la mente despejada y lúcida.
Queridos amigos espero que a partir de ahora
utilicéis el ajo crudo a diario en vuestra alimentación,
por ejemplo añadiéndolo a las ensaladas, untándolo en el
pan tostado, o con la famosa receta catalana del allioli
(ajoaceite), se machaca una cabeza de ajos con sal y se
va añadiendo, dando vueltas con el mortero, aceite de
oliva, debe quedar una salsa espesa.
Si queréis saber la dosis diaria recomendable
sería un diente de ajo al día, pero en casos de
dolencias graves, como reumatismo deben tomarse varios.
Siempre tiene mucho más poder curativo en estado natural
que en forma de cápsulas, una forma de tomarlo si sienta
mal o se repite es cortándolo en trocitos echándolo con
un poco de agua en un vaso y beberlo como si fuera una
pastilla sin masticarlo.
Ahora bien, como todo lo bueno, también tiene algún
aspecto negativo. Existen algunos inconvenientes que deben ser
considerados para reducir su empleo en determinadas
situaciones. El más importante es su efecto anticoagulante;
que restringe su ingestión a aquellas personas que tienen
problemas de coagulación de la sangre y tardan en dejar de
sangrar cuando se producen una herida. Igualmente, no es
recomendable utilizarlo, sobre todo crudo, días antes de una
intervención quirúrgica, ya que se corre el riesgo de que las
heridas producidas en el quirófano tarden más en
cerrar.
Otro problema, el más conocido, es su
característico y desagradable olor. Su consumo favorece la
formación de una serie de gases que acompañan al aire que
expulsamos desde los pulmones. Los mismos compuestos químicos
que se relacionan más directamente con efectos en la salud,
como el dialil disúlfuro y la alicina, son los
responsables de su penetrante olor. Sin embargo, para
reducir su presencia basta con masticar unas hojas de perejil
o media manzana, neutralizando la formación de estos
gases.
Así mismo, el ajo es un alimento de
difícil digestión, razón por la cual las personas que sufren
problemas gástricos (úlcera, gastritis) deben consumirlo en
compañía de otros alimentos y particularmente al principio de
la comida.
Aparato locomotor:
| En la artrosis, osteoporosis, reumatismo,
al favorecer la eliminación de residuos tóxicos de
las articulaciones y aumentar la microcirculación
con el consiguiente aumento de nutrientes y
minerales al hueso y
articulaciones. |
Aparato respiratorio:
| Desinfecta todo: garganta, faringe,
bronquios, útil en resfriados, bronquitis,
neumonías, expectorante y descongestionante, bueno
en el asma, sirve para limpiar los efectos del
tabaco a nivel pulmonar. |
Sistema inmunitario o
defensivo:
| Fortifica la defensas frente a cualquier
clase de infección (bacterias, virus, hongos,
parásitos), como por ejemplo: En la peste de
Tolouse en 1620 usaron el ajo cuatro ladrones para
saquear las casas en las que estaban los que
habían muerto por esa enfermedad, después
confesaron su secreto. |
También impide y previene cualquier clase de
cáncer.
Aparato urinario:
Estimula la formación abundante de orina, con lo
que ayuda a eliminar toxinas.
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